ARTÍCULO
DE RAFAEL LORET DE MOLA DE FECHA 29 DE NOVIEMBRE DEL 20004, MEDIANTE
EL CUAL SE HACE REFERENCIA AL ATENTADO CONTRA LA LIBERTAD DE
EXPRESIÓN EN EL ESTADO DE CHIAPAS.
Desafío Publicación: Lunes 29 de Noviembre de 2004
*Perversión Política
*El Sistema Corrosivo
*Identidad Conveniente
Rafael
LORET DE MOLA / AMEX
Quienes usufructúan el poder no perciben que éste
es perentorio y casi circunstancial. Se enamoran de él con
fruición que rebasa a otras pasiones mundanas. Y a su sombra
se acogen sin remedio tratando de prolongar el deleite de mandar como
si con ello garantizaran su propia trascendencia. Mandar y no
obedecer, se entiende, aun cuando se diga otra cosa para llenar los
formularios en boga.
No faltan historiadores que justifican a las dictaduras, por
ejemplo al porfiriato, por las realizaciones materiales cuantificadas
en cuanto a espectacularidad y no eficacia distributiva. ¿Cuántas
veces la edificación de un estadio futbolero desplaza de la
agenda pública a las necesidades ingentes de una población
sometida a severos desequilibrios sociales? En cambio, rescatar del
aislamiento y el abandono a las comunidades indígenas rara vez
merece el interés colectivo. De allí que el relumbrón
substituya a las banderas sociales.
En Chiapas desde hace ya muchos meses prevalece el silencio en
la zona del conflicto. Da la impresión de que la brava
convocatoria neozapatista de 1994 apenas toma en cuenta cuanto sucede
fuera de su órbita. En cambio, ¡cuánto eleva la
voz el EZLN cuando se trata de reclamar un centímetro a las
vallas militares! Desproporción, sí, que marca el
designio oficioso de los mexicanos ante el poder y que determina la
tremenda disparidad cuando se juzga a los adversarios, vistos como
perversos por el delito de no secundar a quienes mandan y señalan
derroteros según intereses y apuestas por ellos representadas.
En escenario así es fácil perder la perspectiva
bajo la exaltación de la soberbia. Y luego intentar la
justificación señalando hacia la obra pública,
medida y con evidentes métodos selectivos afines a las
componendas de la superioridad, como punto único para elevar
el juicio de la historia ocultando las sinuosidades. Me remito, una
vez más, al apóstol Madero cuando, en “La Sucesión
Presidencial en 1910”, enconó sus juicios contra Porfirio
Díaz:
--No podemos humillarnos ante el tirano –dijo- que ha
pisoteado nuestros derechos y que ha hollado nuestras libertades y
nuestro civismo.
De eso se trata la democracia: de preservar la libertad como
valor esencial de las sociedades en todo momento y lugar. De nada
sirve adoquinar una calle si el aire que se respira está
infectado por la impudicia política que se vuelca, represiva,
sobre los gobernados. Aprisionar al espíritu o pretender
doblegar al adversario a mansalva, por la vía de las vendettas
convertidas en leyes, es proceder de los fascistas de todos los
tiempos aun cuando se insista en sutiles diferencias.
La democracia es otra cosa, bastante más que cualquier
ligero rasgo de demagogia. Consiste en dar fuerza al debate sin
acentos de suficiencia, esto es con la disposición a ceder
ante la opinión de los contrarios cuando ésta sea de
tal modo convincente que supere el sentido de la réplica
facciosa o de grupo, tantas veces prohijadas por la intolerancia.
Significa la posibilidad de convivir con los contrarios esgrimiendo
la fuerza de la razón como eje conductor de las refrescantes
polémicas.
Lo contrario siempre será pernicioso. Como lo es en
Chiapas en donde el gobernador, Pablo Salazar Mendiguchía, ha
perdido ya el juicio de la historia, su propia perspectiva, al optar
por la tendenciosa imposición de sus criterios a costa de
aplastar a las voces disidentes.
Debate
Hace apenas una semana, en Campeche, la Asociación
Mexicana de Editores de Periódicos (AME) señaló
a Salazar como “enemigo número uno de la libertad de
expresión” luego de una densa discusión entre los más
de 120 directores de periódicos que la integran. Una voz,
joven y valiosa, pidió ser puntual a la hora de fundamentar
los juicios para evitar caer en la descalificación de los
señalamientos viscerales. Fue entonces cuando vino la
conclusión:
--Hostigar a un periódico, incautar las propiedades
de su director obligándolo luego a emigrar ante la
imposibilidad de defenderse en procesos amañados, encarcelar a
su hijo, amedrentar y cooptar a la planta de reporteros y
administradores, lanzar amenazas por doquier, elevar la coerción
sobre los delitos de difamación y calumnia para cerrarles
todos los caminos a sus críticos y aparecer como víctima
del chantaje periodístico porque los diaristas locales
resisten embates e intentonas represivas, ¿no es suficiente
para fundamentar el señalamiento contra el gobierno de
Chiapas?
Todo ello ha sucedido en Tuxtla Gutiérrez para
intentar silenciar a un diario, Cuarto Poder, por presentar al
mandatario, primero como un falsario al haber falsificado un título
profesional que no ganó en la academia y después por
utilizar los vehículos del poder para justificar una vendetta.
El fundamento está a la vista y es muy claro. El propio
Salazar lo evidenció cuando, para desdeñar al
cotidiano, acuñó una sentencia:
--Ese periódico y su director, Conrado de la Cruz,
aprendieron a ejercer la libre expresión conmigo, o más
bien contra mí. Antes no.
Lo que no dijo es que por haberlo hecho, vaya paradoja, el
diario ha sido condenado a muerte por su gobierno.
El Reto
Es evidente que en una disputa entre un periódico y
un gobierno, este columnista, por instinto, estará siempre de
parte del diario acosado. Pese a ello acepté conocer las
versiones de la contraparte intentando un acercamiento que permitiera
destrabar el conflicto planteado. Salazar me dijo entonces, desde
nuestro primer encuentro a principios de agosto de este año,
que el caso del director de Cuarto Poder era indefendible:
--Tiene veinticuatro cuentas de cheques en las que se
observan depósitos, no declarados, por 400 millones de pesos.
El asunto es muy grave.
Solicité entonces conocer a precisión la
documentación que amparaba tan grave señalamiento y
jamás nos fue presentada. A cambio de ello se exhibieron no
pocas facturas del diario por la difusión de noticias de
primera plana, incluyendo las principales, durante la administración
estatal anterior:
--¿Esto es moral, es ético? –tronó
Salazar-.
Podrían bordarse un rosario de descalificaciones
sin encontrar delito alguno en ello. Quizá, sí, un
pecado contra la objetividad; pero no una conducta ilícita
dada la extensión de las facturas correspondientes. No es
sustentable, a partir de ello, la persecución oficial ni el
espíritu de vendetta. Abundaremos, claro.
La Anécdota
También habló Salazar de sus buenas migas
con Vicente Fox:
--Es el presidente –dijo- que más ha hecho por
Chiapas.
Días después, el llamado “primer
mandatario” sumó su gira número dieciséis por
Chiapas cuidándose, claro, de no visitar las zonas en
conflicto en donde el impasse mueve a sospecha. Mucho ruido, sí,
pero escasos resultados. Entre los chiapanecos con quienes conviví
recientemente el juicio sobre la identidad de Fox y Salazar es otro y
nada tiene que ver con la grandeza de miras:
--Se vende la aparente tranquilidad del estado como
muestra de que toda protesta ha sido artificial.
¿Nada tienen que decir al respecto el subcomandante
Marcos y sus miles de partisanos? Abundaremos también.
Correo
electrónico: rloret@hotmail.com