lunes, 27 de mayo de 2019

Fitoestrógeno: la hormona de la soja


Debido a los cambios experimentados por las mujeres en las últimas décadas, ha habido un aumento significativo en la incidencia de enfermedades raras de la época de nuestras abuelas, como cáncer de mama, síntomas incómodos de la menopausia y problemas cardíacos. Todo esto se debió al estilo de vida asumido por la mujer moderna. Las niñas menstruan cada vez más temprano y las mujeres llegan más tarde a la menopausia; y esto se debe a una larga lista de factores.

Este cuadro conduce al aumento del número de menstruaciones a lo largo de la vida, haciendo que la mujer permanezca un mayor tiempo de vida liberando y sintetizando la hormona femenina, el estrógeno; por lo que su vida fértil también es más larga que antaño.

Entre las diversas funciones que desempeña, es responsable de la multiplicación celular de los tejidos reproductores y mamarios. Por lo tanto, al estar la mujer expuesta a estas hormonas durante un período prolongado, aumentan las probabilidades de que se produzcan errores en la multiplicación de estas células, aumentando así los riesgos de cáncer de mama y de útero.

La carencia de esta hormona durante la menopausia causa los famosos síntomas de calor, sudoración, disminución de la lubricación vaginal y depresión, afectando mucho a la vida social y conyugal de la mujer. Para reducir estas molestias, se entra en la Terapia de reposición Hormonal, que tiene como objetivo la restauración de los niveles de estrógeno, protegiendo también contra enfermedades cardiovasculares y contra la osteoporosis, comunes en el período postmenopáusico.

Sin embargo, a través de esta terapia, la mujer es sometida de nuevo a la acción de esta hormona. Con ello, puede terminar desarrollando algunos efectos secundarios, como, por ejemplo, un aumento de los riesgos de cáncer de mama, por lo que se ve obligada a renunciar a la reposición hormonal.